El
Dr. Mario J. Molina, del Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT), ganó el
Premio Nobel de Química en 1995 al exponer la teoría de cómo ciertos químicos
elaborados por el hombre pueden llegar a la capa de ozono que protege la Tierra
de los rayos ultravioletas del sol, y con ello provocar daños impredecibles a
la humanidad.
Su
estudio, realizado con el apoyo de otros dos científicos, atrajo la atención
mundial respecto al daño que causan ciertos elementos químicos y
"contribuyó a nuestra salvación frente a un problema ambiental global que
pudo haber tenido consecuencias catastróficas", dijo el comité del Nobel
que otorgó el premio.
El
Nobel obtenido por el Dr. Molina tuvo dos significados muy especiales: era la
primera vez que se reconocía con ese galardón a un estudioso del medio
ambiente, y Molina se convirtió además en el primer científico nacido en México
en ganar ese premio.
"La
historia del ozono ha sido una historia de éxito", dijo el Dr. Molina en
su primera conferencia de prensa luego de obtener el Nobel.
"Para
mí este es un buen ejemplo de cómo el mundo puede trabajar unido para resolver
problemas", agregó.
El
Dr. Molina tenía 52 años cuando recibió el premio de un millón de dólares, que
compartió con los profesores F. Sherwood Rowland, de la Universidad de
California en Irvine, y el profesor Paul Crutzen, del Instituto Químico Max
Planck, de Mainz, Alemania.
Molina
nació en la Ciudad de México, y "desde muy temprano, como estudiante de
preparatoria, recuerdo que me fascinaban las ciencias".
"Pero
tener ese interés no resultaba particularmente fácil, porque la cultura
latinoamericana no es muy proclive a favorecer las ciencias, especialmente a
esa edad", contó Molina al ganar el premio.
"De
modo que tuve que luchar muy duro para conservar a mis amigos y mantener vivo
mi interés por las ciencias", agregó.
Como
resultado de su persistencia, Molina es hoy día un laureado científico.
"Tenemos
muy pocos científicos procedentes, por ejemplo, de la comunidad hispana, y eso
es algo que claramente tenemos que mejorar", comentó.
El
Dr. Molina se graduó de ingeniero químico en la Universidad Nacional Autónoma
de México (UNAM) en 1965. Posteriormente se graduó de la Universidad de
Feiburg, en Alemania occidental en 1967 e hizo su doctorado en la Universidad
de California en Berkely, de la que se graduó en 1972.
Ingresó
al prestigioso Instituto Tecnológico de Massachussets en 1989, luego de haber
enseñado y hecho investigaciones en la UNAM, en UC Berkeley, la Universidad de
California en Irvine y el Jet Propulsion Lab del Instituto Tecnológico de
California.
Cuando
recibió el Nobel ya había obtenido una enorme cantidad de premios y
reconocimientos. Su Nobel fue el número 28 que había ganado hasta ese momento
el MIT desde 1956.
Molina ha sido
miembro del Consejo de Asesores Presidenciales de Estados Unidos sobre Ciencia
y Tecnología (PCAST). Se nacionalizó estadounidense y lleva a cabo una valiosa
carrera como investigador.
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